domingo, 2 de diciembre de 2012

 
El eterno compás armónico
de tu percusión me relaja,
tanto que casi despierto,
y despierto... no por favor!
no, solo en duermevela,
así me gusta, así quiero,
así me gustaría, retozar
en nuestro tobogán musical,
y al final... la caída,
recogidos por un jardín de hojas,
donde algunas de esas hojas
a nuestra llegada se rozan entre ellas,
haciendo que consigamos escuchar la canción.
Hojas de pentagrama.
Natura melódica.
 
Solo mirando el agua como corre
no se alimenta la vida.
Alguien debería regar el huerto.
 
Pero como eriza la piel
escuchar ese agua pasar,
refresca la canción
y húmedos somos un estribillo.
 
El estribillo puede secarse,
el vapor tocar su ultima nota.
Silencio seco,
linea sin su nuevo rocío.
No se puede dejar pasar la lluvia....
El agua podría ayudar a germinar la lluvia.
Pero si el ojo solo ve a través de la gota,
la mirada acaba ahogada.
La música esta mustia. 

Hemos aprendido demasiado,
ahora solo nos queda...olvidar.

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