lunes, 5 de mayo de 2014













El sol no acababa de calentarle, tampoco el pan saciaba su hambre, el cielo de su habitación cada vez mas cerca. Ni consigue que la lluvia le empape, los lapices no podían ayudarle, temía pisar entre la multitud, en la noche no encuentra el sueño, durante el día su mente no deja de volar.
Al mediodía, sin pan ni siesta, se sienta en un banco del parque, delante de la ultima cerveza y sigue calentando el sol para él y los extraños lejanos. Después de mas pasos se tumba en un césped mucho mas grande, sobre sus ojos un gran árbol, en él unos pájaros continúan construyendo su gran hogar, parece ser que el aire le ha ayudado a mirar mas allá, seguramente ese árbol ha tenido algo que ver.
Pasados varios minutos la luz del sol le despertó, seguía tumbado, ya despejado pensó si las semillas seguirían brotando. Sobre el camino de nuevo pisó otra vez, tras las palabras entre los dos siguió un sosiego, algo mas tranquilo se sentó de nuevo en el parque, ahora a ver como juegan a petanca, después a ver salir sus cabellos húmedos, deseando echar gotas en sus mariposas, solo imaginaba volar colores transparentes.