miércoles, 18 de octubre de 2017





carcoma
,
comecarne

millones de finos y largos caminos
carnivoros con calma y hambre

van deteriorando la estructura
la vista no lo nota
en la oscuridad tiemblan los cimientos

pero la piel respira, cansada
aguanta la fachada y sus colores

el alimento llena
la mina vacia

camamece
,
cortanada









paisajes y granjas
el mar se acerca
se pudre el el tractor,

quietud y carne
cerca de tu orilla
necesitas refrigerarte










Un trozo de cartón duerme hace semanas en el pasillo,
cerca de la puerta de salida.
Cada mañana lo veo.
Parece a gusto ahí.

Nos volvemos a mirar a la mañana siguiente.
Despertar para mitigar su ausencia.
Cuando no esté lo echare de menos.









Seis millones de hormigas llaman al aeroplano,
al lugar, poco a poco, una a una.
No puede ser que este aquí,
pueden ser solo unos minutos.

Estos son los flancos de la vida!

Nadie sabe que ocurrirá cuando mueras,
solo lo que hayas transportado correctamente.
Filas de hormigas consiguen
acumular alas para dormir.

El poder de creer,
en la fuerza de un instante precioso.









Inquieta el saber, que no podremos volver a ver el verde de las hojas,
que no sentir tu calor o no tener hambre,
puede ser para siempre.
Cuesta creer que, tal vez, no ocurra nunca mas.
Nos gusta estar tristes y lo contrario también.
Caminar nos da placer, igual que tumbarnos sin mas.
No queremos esto y tampoco aquello.
Tenemos heridas y se curan,
algunas se irán de nuestra mano ese día.
Sabemos pintar muchos colores,
negros y blancos, claros y oscuros,
también mezclados infinitamente entre ellos.
Somos conscientes que ese día encontraremos un color nunca visto,
podría ser eso nada mas. 
Mientras, vamos oliendo y escuchando,
acariciando todo lo que nos gusta.
Ansiamos volar y disfrutamos amasando barro.
Incluso sabemos provocar el dolor y el mal,
besar y bailar.
Construimos puentes pero también muros.
Pero no poder seguir escribiendo o arrancar las hojas luego....
no entiendo por que no.
Contamos hasta los días, a veces hasta los pasos, aun sabiendo el final.
Podemos imitar ese día pero no el siguiente. 
Conocemos la luna y vamos mas allá pero aquí seguiremos.
Llorar nos apena y nos encanta reír, por que dejar de hacerlo.
Tal vez, solo somos una pequeña parte de la vida del universo,
infinito, en continua transformación,
el mismo que nos trajo.