Inquieta el saber, que no podremos volver a ver el verde de las hojas,
que no sentir tu calor o no tener hambre,
puede ser para siempre.
Cuesta creer que, tal vez, no ocurra nunca mas.
Nos gusta estar tristes y lo contrario también.
Caminar nos da placer, igual que tumbarnos sin mas.
No queremos esto y tampoco aquello.
Tenemos heridas y se curan,
algunas se irán de nuestra mano ese día.
Sabemos pintar muchos colores,
negros y blancos, claros y oscuros,
también mezclados infinitamente entre ellos.
Somos conscientes que ese día encontraremos un color nunca visto,
podría ser eso nada mas.
Mientras, vamos oliendo y escuchando,
acariciando todo lo que nos gusta.
Ansiamos volar y disfrutamos amasando barro.
Incluso sabemos provocar el dolor y el mal,
besar y bailar.
Construimos puentes pero también muros.
Pero no poder seguir escribiendo o arrancar las hojas luego....
no entiendo por que no.
Contamos hasta los días, a veces hasta los pasos, aun sabiendo el final.
Podemos imitar ese día pero no el siguiente.
Conocemos la luna y vamos mas allá pero aquí seguiremos.
Llorar nos apena y nos encanta reír, por que dejar de hacerlo.
Tal vez, solo somos una pequeña parte de la vida del universo,
infinito, en continua transformación,
el mismo que nos trajo.