siempre intento sentarme bien
en la silla del salón que me encuentro,
cualquiera de ellos me vale,
el que estoy ahora,
en el que estuve,
en el que estaré,
en el que nunca estuve
y en el que podría haber estado
Cada gota que cae espera, mientras va cayendo que le siga la siguiente, esa piensa lo mismo, la siguiente igual, así, poco a poco, camino abajo, da igual la trayectoria, sin saber el final, sin pensar si llenaran o se arrastran por los desagües.
Afortunadamente sólo les importa su camino, no de donde salieron ni si llegaran, transparente conciencia, húmedo e inodoro tránsito, nada más, sólo eso.
Alimentarán en su llegada, transformarán su eterno final en otro principio con diferente camino e inhóspito final, sin prisas, para que esperar lo que saben que llegará.
Esperar en el camino no sólo enseña el final, también la caída y otro paseo.
Grato caminar y caída libre ahora para ti y muy seguidamente para los que tienes cerquita y los otros también.