Cada gota que cae espera, mientras va cayendo que le siga la siguiente, esa piensa lo mismo, la siguiente igual, así, poco a poco, camino abajo, da igual la trayectoria, sin saber el final, sin pensar si llenaran o se arrastran por los desagües.
Afortunadamente sólo les importa su camino, no de donde salieron ni si llegaran, transparente conciencia, húmedo e inodoro tránsito, nada más, sólo eso.
Alimentarán en su llegada, transformarán su eterno final en otro principio con diferente camino e inhóspito final, sin prisas, para que esperar lo que saben que llegará.
Esperar en el camino no sólo enseña el final, también la caída y otro paseo.
Grato caminar y caída libre ahora para ti y muy seguidamente para los que tienes cerquita y los otros también.
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