tras el desayuno seguro que hay luz
tras la luz seguro existe la noche
algún color tras un tropiezo al mediodía
algún manjar tras el caldo de la cena
después abres los ojos cuesta arriba
después galletas rellenas de luz
sin querer te atragantas con un rayo
queriendo vomitas noches y pendientes;
bajas, preparas un café, miras la hora y
corriendo hacia el metro piensas;
allí donde voy no regalan poesía
allí donde estaré yo regalo mis minutos
por lo tanto, para almorzar,
bocadillo de chorizo sin luz
que mañana, de nuevo toca,
inspirarse tras el desayuno
hay quien desayuna noches
hay quien tropieza sin cena
hay quien solo ve galletas, arriba
hay quien intenta regalar poesía
(pierre pellegrini)

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