miércoles, 20 de noviembre de 2013











Un plato sucio en la habitación, aburrido
lo acompaña un vaso de vino, pocas veces vacío
un sonido de pasos cortos,
entre la puerta, la ventana y la suciedad.
El mar puede esperar,
mañana vendrá la montaña,
deberíamos secar las lágrimas de las hojas
y ofrecerle calor con la montaña de manos,
nuestros fuertes brazos rodean el sueño.






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