lunes, 11 de febrero de 2013

 
 

 




El pájaro espera inútilmente encontrar alguna presa,
 en un río domado por el hombre.
 
Puedes enamorarte de una piedra
 o tirarla contra alguien.


El camino lo caminas,
evitas los barrancos
  y pisas los charcos.

Encuentras personas increíbles,
comes de todo, pero
solo te alimenta lo que te calma.

La electricidad corre en el interior
de sus cables,
aprendes a caminar sobre esos hilos.

Puedes intentar volar,
atravesar el cielo,
mientras descansas entre tus alas.

Un deseo te abraza entre plumas,
intento ligero de un sueño,
cae lentamente, muy lento
encuentras el baile leve
de unos brazos que te rodean fuertemente.

Es un buen lugar para dejar pasar la vida,
camino ideal para danzar.

Tan solo el sosiego
marca tus huellas,
tan solo marcas de tus pasos.



 

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